
"EL SAMIC ES SU GENTE" Por el Dr. Guillermo Horrisberger, en el 55° aniversario del Hospital SAMIC de Eldorado
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“EL SAMIC ES SU GENTE”: un emotivo testimonio en el 55° aniversario del hospital de Eldorado
En el marco del 55° aniversario del Hospital SAMIC de Eldorado, el doctor Guillermo Horrisberger hizo llegar a Multimedios Génesis un profundo y sentido mensaje desde la distancia.
Con palabras cargadas de memoria, emoción y gratitud, el profesional pone en valor no solo la historia de la institución, sino también su esencia más profunda: la mística y el compromiso de quienes la integran.
A continuación, compartimos de manera completa su reflexión titulada “El SAMIC es su gente”, un recorrido personal que reconstruye los inicios, las experiencias y el espíritu que —según sostiene— sigue siendo el alma del hospital.
EL SAMIC ES SU GENTE
Hoy es el día del Hospital. Movido por la emoción y la distancia escribí algo a propósito que titulé EL SAMIC ES SU GENTE. Fue y creo que sigue siendo.
Lo que quiero significar que más allá de la cuestión edilicia, infraestructura, tecnología, escuela (Medicina, Enfermería y Bioquímica), organización y capacidades específicas, está su Gente, desde el más humilde agente de Maestranza al Director.
Todos imbuidos de una Mística que viene desde su inauguración hace 55 años y se mantuvo como un contagio hasta la fecha. El sentido absoluto de orgullo y pertenencia y la actitud indeclinable de servir tanto a los pacientes que concurren a diario buscando salud o consuelo como a los propios compañeros para realizar su cometido.
Estoy convencido que su gente es el alma permanente del Hospital…
EL SAMIC ES SU GENTE.
A propósito del aniversario de fundación de nuestro querido Hospital le escribí a un amigo que comentaría algo acerca de tan memorable acontecimiento y le adelante sin pensarlo siquiera el título. Muy al revés de mi costumbre que habitualmente el título es lo último que se me ocurre. Hoy no se cómo encararlo, pero, al menos entendí buscando conexiones neuronales subconscientes que de lo que realmente quiero escribir es de la Mística del Hospital y ese es un tema que lo comencé a vislumbrar desde el primer día que llegue y lo consolidé con el tiempo y en muy poco tiempo. Ahora sí que decir, porque lo siento, pero, el problema se plantea es como y cuánto lo siento porque tengo que transmitir el sentimiento de todos los que participamos de la Institución e esperamos que se transmita a todos participarán en adelante.
No quiero ser autoreferencial, me es muy incómodo, pero, cómo es un largo relato no encuentro otra manera o solución.
No conocía Eldorado hasta 1964 en que pase rumbo a Iguazú. Después me enteré que para esa fecha iniciaba la construcción de el Hospital. Tampoco el el 66 y el 69 en que visite la ciudad. El 24/3/74, mi amigo y compañero de estudios concluimos la Carrera de Medicina. Aunque durante la misma tuvimos aceptables cantidad de horas de prácticas y buenos promedios, teníamos la certeza que a pesar del Título habilitante eso no era suficiente para largar nos al ejercicio profesional y debíamos encontrar un entrenamiento ordenado y eso era posible y de la mejor manera a través del sistema de Residencias Médicas. Para esa fecha de marzo ya se habían hecho en los primeros días del mes los concursos en Córdoba y Buenos Aires. En esos días me llegó una carta muy esperanzada de mi madre con un recorte adjunto con un llamado a concurso en la UNNE ( Universidad Nacional del Nordeste) para Residencias Médicas en el Hospital SAMIC de Eldorado. Ofrecían 2 cargos para Pediatra, 2 para Tocó ginecología y 4 para Medicina General. No teníamos referencias del SAMIC, nos llamaba la atención el nombre que no sabíamos a qué se refería y solo teníamos las entusiastas referencias de mi madre que decía que era un hospital nuevo, el mejor de la provincia y dotado de tecnología moderna. Hice averiguaciones con los doctores Juan Antonio Larzabal ( Clínico), Luis Belloni y Ricardo Barrios Arrechera estos últimos Cirujanos que fueron mis Mentores en la Prácticas que en vacaciones de la Universidad efectuaba en el Hospital Madariaga en Pisadas, quienes corroboraron los dichas de mi madre y mucho más y eso nos decidio a inscribirnos, venir a Corrientes y consultar. Mi compañero Juan Carlos Suárez se decidió por Tocoginecologia y Yo por Medicina General, no había por entonces Residencia de Cirugía que era mi preferencia. Allí conocí a 7 de mis futuros compañeros. Para Medicina General: Daniel Eduardo Gargano, ( entrerriano) Atilio Romeo Barrios, ( misionero),Ascencio Zambrana Ansaldo ( boliviano, para Tocoginecologia Gertrudis Fellenz ( platensd)y mi compañero y en Pediatría Rosa Valentina Candia ( Correntina)con quién dos años después me casé y Rubén Tiozzo( misionero )vino unos días después que nos hicimos cargo.
Quedaba conocer al Hospital y mi hermano nos llevó a conocerlo pues ya tenía conocimiento de Eldorado porque había como abogado trabajado con Secretario en un Juzgado Penal. Nunca olvidaré mi primera impresión. Dispuesto en lo alto de una loma, rodeado de frondoza vegetación, un edificio moderno en contraste con los viejos pabellones del antiguo Madariaga de Posadas.
Entramos por la primera puerta que da al Laboratorio y a Radiología y Vi a tanta gente en los bancos mirando a los consultorios y la fila de personas que se dirigía a los ventanales de los turnos. Esa imagen me quedo por siempre quizá porque la renové cada día ya que siempre preferí ingresar por esa puerta . Hoy si me pidieran que le asigne un nombre la denominaría Puerta de la Esperanza. Recorrimos algunos pasillos y volvimos poblados de sueños con pleno augurios al futuro. Y eso que solo conocimos parte de edificio. No conocíamos a su Gente.
Volvimos el 30/6 para hacernos cargo al día siguiente. Vinimos con mis padres en un cancino Citroen 2 CV cargado de libros y pletoricos de sueños que al cabo de 46 años colmaron las expectativas. No pudimos asistir a la presentación tal cual estaba programada porque murió el Presidente de la Nación y decretaron 7 días de luto y asueto. A mí me tocó una habitación del no habilitado pabellón de infecciosos que tenía un baño y una cama cucheta que la ocupé la de arriba y mi compañero de siempre la de abajo.
Permanecí 4 años viviendo en esa habitación haciendo guardia de de por medio. Así comenzamos a conocer a la Gente del Hospital. Los primeros fueron los ya Residentes de la primera promoción ( nosotros la segunda) los doctores :Rito Osvaldo Quintana, ( Rito) Blas Ramón Alvarez, (Lele) Carlos Fukiya ( Fuki) y Roberto Ocampo Giménez ( Hijitus) todos de Medicina General, nuestros primeros maestros, magníficos será humanos, dignisimos profesionales y grandes amigos. Ellos nos marcaron el camino y nos enseñaron a conocer a nuestra gente. No incorporaron a una mística que ya estaba y nos llevaron de la mano a transitarla. Conste que era la primera relación con los colegas, con el personal y con los pacientes. Esos pasos son muy difíciles de explicar porque implican cariño, paciencia, templanza, conocimientos, empatía, esfuerzo, sueño , fatiga en un marco de gran stress por la altisima . responsabilidad a afrontar por los múltiples avatares que en el comienzo y en todo el ejercicio de la Medicina exige.
Fuimos presentados en el Salón Auditorio del Hospital ante una masiva concurrencia de personas que no conocíamos. El presentador fue el Dr Hugo Néstor Gómez Demaio Jefe del Departamento de Docencia e Investigación a quien ya conocíamos porque lideró el concurso en la UNNE. Hablar del Buby es quedar corto con un libro que relate su brillante perfil profesional. Hay un antes y un después en la Cirugía y Ortopedia Pediatrica en Misiones a partir de su presencia el la provincia . Creo la Residencia en el SAMIC, en 1973, la primera en todo el Litoral norte , ya en Posadas creo las Residencias en el Madariaga, creo el Departamento de Recursos Humanos del Ministerio de Salud Pública dió el máximo ejemplo de dedicación a todos, siempre buscado la exelencia y enseñó a todos , aún a quien no quisiera aprender por la fuerza de su personalidad arrolladora. Vivía en esa primera etapa en la primera pieza del pabellón. Lo teníamos a mano y jamás se negó a cualquier requerimiento que tuviéramos así sea simple o complejo. Siempre estaba. Era un noctámbulo , vivía tarde pero siempre se daba una vuelta por la sala independientemente de la hora antes de ir a dormir. Un día me encontró a las 2 de la mañana tratando de canalizar ( colocar un catéter dentro de una vena) a un bebé desnutrido de menos de 2 kg deshidratado en agonía. Se sentó al lado mío y lejos de hacerce cargo de la tarea que a mí me costaba tanto, ( y a Él le hubiera llevado minutos)me dió confianza, serenidad e instrucciones precisas para lograr el objetivo. Después se quedó hará la 5 de la madrugada marcado el ritmo de la hidratación hasta que el paceientito saliera de la zona de riesgo para ir a dormir tranquilo. A la 8 hs ya estaba al frente de la Revista de Sala. Esos ejemplos que se sucedían casi a diario nos obligaba a todos, personal de cualquier Orden ( enfermería, mucamas, Maestranza etc) Médicos de Planta a imitar su conducta porque el Jefe se bridaba sin retazos . Asi con El y con tantos se contagiaba la mística que nos envolvió a todos si excepciones.
Después de la presentación Daniel Gargano y Yo nos tocó rotar por Clica Médica y Terapia intensiva. Nos recibieron el Dr Miguel Martin, y los dos. Olga Der Torossian, Ernesto Caffarena y Ramón Esteban Gardes. Todos exelentes profesionales, maestros, sensibles con la vocación eterna y permanente de enseñar. Una mención especial pasa Olguita porque más allá de su exquisita erudición y sagacidad clínica se comportaba como una madre que le enseñaba a sus hijos pequeños a dar los primeros pasos.
En la Facultad tuve exelentes docentes femeninas , pero si tuviera que nombrar a una madre profesional sería Olguita y no solo mia porque todos así la percibiamos porque le agrega a la instrucción el cariño, respeto y empatía que solo una madre puede brindar. Era así con todos ,médicos , enfermeras etc. Cómo no entrar en la mística con ejemplos como los nombrados.
Rápidamente nos tocó relacionarnos con los pacientes y con Enfermería. El Hospital tenía una dotación de Enfermeras jóvenes de su propia gestación con con la Escuela de Enfermería cuya primera directora fue la Licenciada Patricia Kennedy. Técnicamente eran auxiliares de Enfermería pero para mí y para todos eran Enfermeras con todas las letras y con mayúsculas.
Fueron instruidas por docentes de exelencia que las dotaron de todo, capacidad técnica y una exquisita sensibilidad para entender las necesidades de los pacientes, más allá de sus problemas de salud y de confort y a los profesionales toda las facilidades para ejercer su tarea.
Aprendimos muchísimo de esas abnegadas enfermeras y todas ellas sin excepciones nos contagiaron de la mística que seguramente la lograron en el pregrado o la trajeron de cuna. Siempre nombró a Enfermeras en el sentido femenino .
Me gustaría nombrar las a todas Pero cometería una imperdonable injusticia si por olvido no nombró a alguna o algunas. Solo había un Enfermero, supervisor, Antonio Eduardo Benítez. Que puedo decir de El. Solo gratitud por todo lo que fue, conmigo y con todos. Me atrevo a rematar en forma categórica que lideró desde todos los lugares que ocupo, enfermería, supervisión, jefatura y Radiología la mística, enseñó y contagio a todos los que encontró en su camino. A mí me brindo su Amistad más cercana a la hermandad que mantenemos ya viejos y retirados.
En esos primeros días, cada día era un nuevo descubrimiento. Al tercer día por la tarde desde el ventanal del primer piso veo una canchita y a personas jugando a la pelota. Terminada la jornada, baje a mi habitación me calse una indumentaria deportiva y accedí a la canchita y como no conocía a nadie solicite participar. Me recibieron con gran hospitalidad y simpatía y a minutos ya estaba corriendo detrás de una pelota.
Creo que les demostré que el doctorcito era tan torpe o habilidoso como cualquiera de ellos y que gritaba o corría con la misma vehemencia y la mismas mañas que todos. Poco antes del medio día del día siguiente, cuando me dirigía al pabellón desde una pequeña oficina que estaba a la entrada del pasillo siento un llamado de un señor mayor que se presentó como el Jefe de Mantenimiento, don Fermín Bullon. Toda una institución dentro del hospital, ex futbolista, ex directivo de La Oleaginosa de la Cooperativa, político ex diputado y ca cargo de la Dirección Técnica del equipo del SAMIC. Me propuso jugar en el equipo que ese sábado se presentaba en el primer partido del Campeonato de la Liga de Reparticiones Públicas de la ciudad recientemente creadas. Me pidió un foro y una copia de la Libreta de Enrolamiento que le suministre al acto. La tenía en la pieza a escasos metros y ese sábado debute en el equipo del Hospital que salió Campeón, el primer campeón de la Liga. Esa participación me permitió conocer en profundidad a choferes, calderistas , de Maestranza, técnicos radiólogos y con sorpresa constate que todos estaban consustanciados con la mística común, es decir la actitud de servicio y compromiso con quién acuda a la Institución buscado recuperar su salud. Y no solo eso, cómo todos con sentido de pertenencia y orgullosos de su participación en la tarea general.
Día a día fuimos conociendo a todo el personal porque todos nos necesitamos mutuamente y en todas partes encontrábamos inmejorables respuestas. Al ir al Laboratorio nos encontramos con un mundo de microscopios, cubetas, pipetas, balanzas y frascos de colorantes , 2 hermosas bioquímicas Lilia Tachetti y Ana Estrade más Jorge Scuffi y un magnífico y diligente personal. Todos con la misma actitud de servicio. Parecía un mundo no había imposibles o al menos una convicción firme de hacer posible lo imposible. La mística estaba tanta en el trabajo como en la cordialidad. Al pasar por Radiología y por necesidades lo hacíamos a cada rato, ya sea de las Salas o de Emergencia encontramos en los doctores Muñoz y Jalaf y en los técnicos Cordero, Ferreyra y Carlos y Miguel Benítez la cordialidad y el servicio diligente para cubrir todas nuestras expectativas. Tenían la mística del hacer y el orgullo de hacerlo bien. Poco tenía que hacer por Pediatría, Pero había una correntinita que me comenzaba a interesar y así fui conociendo a los que me faltaban los Drs Ricardo Arias Ortiz, Miguel Angel Agüero, Marta Otrera , Leonor Dellepiane y Florencia Kennedy todos de magnífico trato con disposición de enseñar y el personal de enfermería liderado por la carismática Rural Britez. Para mí Cirugía era un destino. En quirófano siempre faltaba o al menos no sobraba un ayudante y tanto en Cirugía General como en Ortopedia y Traumatología y me colaba para ayudar o al menos mirar en las operaciones. Siempre encontré entre los traumatólogos Drs Carlos Bordón y Juan Carlos Porterrieu y los Cirujanos Enzo Londero, Julio Cesar Antueno , Oscar F. Valdovinos y Carlos Árbol la disposición absoluta de la enseñanza y colaboración. En Tocoginecologia estaba un verdadero Maestro, el obstetra más completo que conocí en mi vida Horst Buddenberg. Todo parecía facil en sus manos, todo parecía sencillo pero no lo era al menos para otros que tenías la tarea de ejecutarla. Tenía a pesar de su presencia una humildad que desbordaba. A veces a nosotros que éramos inexpertos nos preguntabas cosas teóricas que El decía no tener claro.Pacientemen te fumando una pipa se sentaba a escucharnos. Ricardo Portas tenía el sentido de la organización y sistematización. Los directores, los Drs Gatti y Volví eran afables, serviciales y de buen trato. Siempre dispuestos a solucionar las múltiples alternativas y dificultades que una institución de semejante jerarquía necesita. Lo mismo el personal de Estadística a la que siempre acudíamos en la búsqueda de historias clínicas y nos atendían con diligencia. Mi compañero de Facultad encontró en una de ellas, muy bonita y amable por cierto a la madre de sus tres hijas y un varón. La mística aveces llegaba a los corazones. Lo mismo pasaba con el personal de Contaduría a los que siempre acudimos con múltiples problemas de compras de medicamentos que son todos urgentes y encontrábamos respuesta. Nadie desentonaba . Todos tenían una mística de servicio y parecía que un problema individual era un asunto de todos. La Cocina era un reino, un reino de todos. Quizá no haya cosas más anárquica que los dispares horarios de comida y del personal de salud. La cocina siempre daba respuesta. Cuando alguien no podía bajar por ocupaciones impostergable a siempre habías esperado o viandas preparada para que a cualquier hora haya alimento. Solo avisar era la condición. Y siempre buena y sabrosa comida.
Muy poco tiempo me llevo conocerlo todo e imbuirme y contagiarme de esa mística. Servicio, amabilidad, respeto y valoración tanto a los pacientes como los compañeros de trabajo. Entender con todos que las jerarquías pueden y deben de existir por razones de organización, Pero el trabajo es común solo que con responsabilidad diferentes pendientes a satisfacer la demandas de los pacientes y para eso es absolutamente importante que cada uno asuma su rol y se brinde al prójimo como también que cada uno entre nosotros nos apoyemos y respetemos mutuamente porque esa es la única manera de ser útil y precisamente creo que es la manera de hallar sentido utilidad y felicidad en lo que hicimos, hacemos y se seguirá haciendo en nuestro querido y entrañable SAMIC.
Espero haber relatado su Mística. Si así lo fuere
EL SAMIC SU GENTE.