
Homenaje y legado de Aldina Martos en la comunidad educativa de Eldorado
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La comunidad de Eldorado atraviesa días de profundo dolor tras el fallecimiento de Aldina Martos, histórica representante legal del Instituto Familiar Gumercindo Esquivel y figura clave en el desarrollo educativo de la ciudad. Su vida estuvo marcada por la entrega absoluta a la educación, dejando una huella imborrable tanto en su institución como en toda la comunidad.
En diálogo con Multimedios Génesis, Jonathan Schnauder, subregente del instituto y familiar cercano, compartió un emotivo testimonio sobre su legado humano y profesional.
“Aldina era exactamente lo que mostraba en la comunidad. Siempre tuvo como norte el sentido de familia. Para ella, la escuela era una extensión del hogar, un lugar donde nacen los valores del trabajo, la entrega y el respeto”, expresó.
Desde sus inicios en 1969, junto a Gumercindo Esquivel, Martos fue protagonista del crecimiento de la institución, que pasó de tener apenas 13 alumnos a convertirse en un espacio educativo con más de 1.600 estudiantes, abarcando nivel inicial, primario y secundario.
Schnauder la definió como “una visionaria”, destacando su capacidad de adaptación a los cambios y su impulso constante a la innovación: “Acompañó la incorporación de la tecnología, la robótica, las aulas maker, la música… siempre buscó que los chicos puedan desarrollarse en todos sus talentos”.
Pero más allá de su rol institucional, su dimensión humana es la que más perdura en quienes la conocieron.
“Si tuviera que definirla en tres palabras, diría legado, entrega y trascendencia. No existían sábados ni domingos para ella. Siempre estaba al servicio de la escuela”, señaló.
Otro aspecto muy recordado es su pasión por la costura, con la que confeccionó innumerables trajes para actos escolares y eventos culturales de la ciudad, como el Paseo de los Inmigrantes. “Las telas y los hilos eran su otra gran pasión. Hasta sus últimos días seguía cosiendo”, recordó.
Su carácter también dejó enseñanzas profundas: firme pero afectuosa. “Podía retarte, pero al rato te abrazaba. Todo lo hacía para formarte como buena persona”, destacó Schnauder, quien además fue alumno de la institución.
En septiembre del año pasado, Martos recibió un reconocimiento por su trayectoria, un homenaje que pudo disfrutar junto a otros referentes históricos de la ciudad.
Hoy, su legado continúa en manos de su equipo de trabajo y su familia, quienes asumen el compromiso de sostener los valores que ella sembró durante más de cinco décadas.
“Aldina va a estar siempre en la memoria, en cada rincón de la escuela y en cada persona que formó”, concluyó.
Multimedios Génesis Eldorado| Red de Medios Misiones