
Villarruel no descarta ser candidata en 2027 y suma tensión interna en el oficialismo
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La vicepresidenta Victoria Villarruel dejó abierta la posibilidad de competir por la presidencia en 2027, en una definición que agrega incertidumbre al escenario político y enciende alertas dentro del Gobierno.
Durante una visita a Caleta Olivia, Villarruel evitó confirmar una candidatura, pero tampoco la descartó: “No lo sé, es muy temprano”, respondió al ser consultada. La frase, breve pero contundente, alcanzó para instalar la discusión en plena etapa de reconfiguración política.
Un posible factor de ruptura
La eventual postulación de la vicepresidenta podría impactar de lleno en el oficialismo que lidera Javier Milei. Una candidatura propia implicaría dividir el electorado libertario y debilitar la estrategia del Gobierno de cara a su continuidad en el poder.
El contexto no es menor: en las últimas semanas crecieron las señales de distancia entre ambos. Villarruel incluso se diferenció públicamente al rechazar participar de un acto oficial y reconoció que dentro del espacio “falta unión”.
“Las desavenencias con el presidente se resolverán en privado”, sostuvo, sin negar las tensiones.
Armado propio y recorrida federal
Mientras mantiene la incógnita electoral, Villarruel avanza con una estrategia de posicionamiento territorial. Su visita a Santa Cruz forma parte de una serie de recorridas por el interior del país, con el objetivo de ganar visibilidad y fortalecer vínculos políticos.
Acompañada por legisladores locales, la vicepresidenta remarcó la necesidad de “descentralizar” la política nacional: “La Argentina no es solo Buenos Aires, hay que estar en las provincias”, afirmó.
Este despliegue es leído en clave electoral por distintos sectores, que ven en estos movimientos el inicio de una construcción propia de cara a 2027.
Escenario abierto
La definición de Villarruel se suma a un contexto donde el mapa político comienza a reordenarse. Con tensiones internas en el oficialismo y una oposición en proceso de consolidación, cualquier movimiento dentro del espacio libertario puede resultar determinante.
Por ahora, la vicepresidenta evita confirmar su candidatura, pero su posicionamiento y sus gestos políticos dejan una señal clara: el camino hacia 2027 ya empezó a jugarse dentro del propio Gobierno.