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SIBO: por qué es clave un diagnóstico preciso y el trabajo conjunto entre gastroenterología y nutrición

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SIBO: por qué es clave un diagnóstico preciso y el trabajo conjunto entre gastroenterología y nutrición

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El sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO) fue el eje de una extensa entrevista en Multimedios Génesis con el gastroenterólogo Dr. Walter Insaurralde y la licenciada en Nutrición Lorena Schonberger, quienes explicaron que este trastorno digestivo no es una moda, sino una condición que requiere diagnóstico médico, tratamiento específico y un abordaje integral.

El Dr. Insaurralde explicó que el SIBO se produce cuando bacterias que normalmente se encuentran en el colon proliferan en el intestino delgado, donde no deberían estar en grandes cantidades. Ese desequilibrio altera la microbiota intestinal y provoca una fermentación excesiva de los alimentos, generando síntomas como hinchazón abdominal, gases, eructos, dolor, diarrea o constipación.

"No es una moda, es un trastorno funcional del tubo digestivo", remarcó el especialista, quien señaló que enfermedades como la diabetes, el hipotiroidismo o algunos trastornos autoinmunes pueden favorecer su aparición.

La alimentación, un pilar del tratamiento

La nutricionista Lorena Schonberger destacó que la alimentación es determinante tanto en la prevención como en el tratamiento de los trastornos digestivos.

"No se trata de hacer dieta por un tiempo, sino de cambiar hábitos que puedan sostenerse a lo largo de la vida", sostuvo.

En ese sentido, recomendó priorizar alimentos naturales, aumentar el consumo de frutas, verduras y legumbres, reducir los ultraprocesados y prestar atención al impacto que tiene el estrés sobre la microbiota intestinal.

También aclaró que la popular dieta baja en FODMAP solo debe realizarse cuando existe un diagnóstico confirmado de SIBO y siempre bajo supervisión profesional, ya que es una alimentación muy restrictiva que no puede mantenerse de manera permanente.

Cómo reconocer los síntomas

Ambos profesionales coincidieron en que muchos pacientes normalizan molestias digestivas durante años.

Entre los síntomas más frecuentes mencionaron:

  • Distensión abdominal después de las comidas.
  • Sensación de pesadez digestiva.
  • Exceso de gases y eructos.
  • Dolor abdominal tipo cólico.
  • Alternancia entre diarrea y constipación.
  • Hinchazón que aumenta durante el día.

El Dr. Insaurralde señaló que muchas personas consultan recién cuando estos síntomas comienzan a afectar su calidad de vida.

Diagnóstico mediante el test de aire espirado

Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la explicación del test de aire espirado, estudio utilizado para detectar el SIBO.

El especialista explicó que el paciente ingiere una solución con glucosa y luego sopla, cada 15 minutos durante aproximadamente una hora y media, en un equipo que mide la concentración de hidrógeno y metano presentes en el aire espirado.

Cuando esos gases aparecen en niveles elevados, indican que existe una fermentación anormal en el intestino delgado causada por el sobrecrecimiento bacteriano.

Una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento suele realizarse con antibióticos específicos que actúan directamente en el intestino, acompañados por un plan nutricional individualizado.

Hábitos que ayudan a cuidar la salud digestiva

Durante la charla también compartieron recomendaciones sencillas para mejorar la salud intestinal:

  • Evitar acostarse inmediatamente después de almorzar o cenar; esperar al menos 40 minutos.
  • Favorecer un ayuno nocturno de entre 10 y 12 horas para permitir el funcionamiento del complejo motor migratorio, mecanismo natural de limpieza del intestino.
  • Reducir el consumo de alimentos ultraprocesados.
  • Mantener actividad física.
  • Evitar la automedicación, especialmente con protectores gástricos como el omeprazol, sin indicación médica.
  • Consultar ante síntomas persistentes en lugar de normalizarlos.

Alimentación saludable desde la infancia

Schonberger también hizo hincapié en la importancia de formar buenos hábitos alimentarios desde la niñez.

Advirtió que el exceso de alimentos ultraprocesados, el sedentarismo y el uso excesivo de pantallas favorecen el aumento de la obesidad infantil y de enfermedades metabólicas cada vez más frecuentes en edades tempranas.

"Los chicos aprenden a comer según los hábitos que les enseñamos en casa", destacó.

Un enfoque multidisciplinario

Como conclusión, ambos profesionales coincidieron en que el tratamiento del SIBO requiere un trabajo coordinado entre gastroenterólogos, nutricionistas y médicos clínicos, con el objetivo de identificar la causa del problema, corregir los hábitos y prevenir recaídas.

"Lo importante es generar un diagnóstico correcto, encontrar la causa y acompañar al paciente para mejorar su calidad de vida", resumió el Dr. Walter Insaurralde.

Multimedios Génesis Eldorado | Red de Medios Misiones 

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