
Alejandro Tapia en Eldorado: una defensa apasionada del folclore y la identidad regional
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El director del Gran Ballet Argentino visitó Multimedios Génesis y habló sobre identidad, danza, formación y la necesidad de preservar las expresiones culturales de cada región. Su regreso a Eldorado nació de una experiencia que lo marcó: el multitudinario Pericón de 2023. Durante su estadía, brindará capacitaciones a bailarines, docentes y estudiantes.
Hay encuentros que trascienden una entrevista. La visita de Alejandro Miguel Tapia, director general del Gran Ballet Argentino, presidente de la Fundación Gran Ballet Argentino, director artístico, docente, productor cultural e investigador de las expresiones tradicionales argentinas, fue uno de ellos.
En los estudios de Multimedios Génesis, Tapia compartió una extensa conversación sobre el folclore argentino, la identidad regional, la formación de los bailarines y, especialmente, sobre aquello que muchas veces queda relegado frente a las expresiones culturales más comerciales.
Su regreso a Eldorado no fue casual. En 2023 había llegado a la ciudad para participar del Pericón, una experiencia que, según reconoció, quedó profundamente grabada en su memoria.
“No en cualquier lugar se juntan tantos jóvenes a bailar expresiones tradicionales de nuestro país”, destacó al recordar aquella experiencia.
Fue precisamente ese encuentro con la comunidad, con los jóvenes y con la cultura de la tierra colorada lo que despertó en él el deseo de regresar.
“Siempre decía: quiero volver, quiero volver”, contó.

Una tierra que todavía tiene mucho para descubrir
A pesar de sus más de cuatro décadas de trayectoria artística y de haber recorrido numerosos países y regiones investigando las expresiones tradicionales, Tapia reconoció que Misiones todavía representaba para él un territorio por descubrir.
“Qué poco que conozco de Misiones”, expresó, justamente como una de las razones que alimentaron su curiosidad por regresar.
Su mirada sobre el folclore no se limita a los escenarios. Su trabajo implica viajar, conversar con comunidades, escuchar a personas mayores, observar cómo se transmiten las danzas y descubrir aquellas pequeñas particularidades que hacen diferente a una región de otra.
Para Tapia, esas particularidades son precisamente las que construyen la identidad.
El clima, las migraciones, las costumbres, las historias y las formas de relacionarse van dejando huellas que después aparecen en la música y en la danza.
“Argentina es un crisol”, sostuvo, al remarcar la enorme riqueza cultural que existe a lo largo del territorio nacional
La danza como una forma de reconocernos
Durante la entrevista, Tapia planteó una pregunta que atraviesa buena parte de su trabajo: ¿qué sentimos cuando escuchamos una música que verdaderamente nos pertenece?
Hay melodías que simplemente suenan y otras que, de alguna manera, nos atraviesan.
Según explicó, allí aparece una parte esencial de la identidad cultural: aquello que fue construyéndose durante generaciones, desde los padres y los abuelos hacia atrás, incorporando transformaciones, adaptaciones y nuevas influencias.

Por eso, una danza no es solamente una sucesión de movimientos.
Es memoria.
Es territorio.
Es una manera de reconocernos.
Y esa identidad no es igual en todos los lugares. La expresión de Misiones no puede ser idéntica a la de Córdoba, la Puna, Cuyo o el Litoral.
“Compartir, no competir”
Uno de los conceptos que más enfatizó Tapia durante la entrevista fue su decisión de compartir conocimientos antes que competir.
En un ámbito donde existen numerosos certámenes y competencias de danza, el maestro sostiene que la verdadera riqueza está en el intercambio.
“En el compartir es donde todos ganamos y al final el que gana es el folclore”, resumió.
Desde esa perspectiva, cada maestro, cada bailarín y cada comunidad tiene algo para aportar y algo para aprender.
Por eso, sus talleres no buscan solamente transmitir una técnica. También pretenden generar preguntas, abrir nuevas posibilidades y aportar herramientas para la formación de los bailarines y para la creación artística.
“Yo vengo a dar un taller, pero gano yo también, porque descubro siempre cosas”, explicó.
Una cultura que necesita ser protegida
Tapia también expresó su preocupación por el desplazamiento de las expresiones tradicionales frente a los productos culturales diseñados principalmente para el consumo masivo.
No cuestiona la existencia de la música comercial. El problema, advierte, aparece cuando lo comercial ocupa prácticamente todos los espacios y deja sin lugar a expresiones que necesitan más tiempo, escucha y conocimiento para ser valoradas.
En ese sentido, sostuvo que la preservación de la cultura también es una responsabilidad del Estado y de quienes tienen responsabilidades en materia cultural.
Los festivales, consideró, necesitan encontrar un equilibrio entre lo comercial y las expresiones regionales.
“¿Por qué no darle un lugar al cantor, al poeta, al que cuenta la tierra?”, planteó.
El valor de lo que todavía permanece vivo
Uno de los aspectos más interesantes de su trabajo como investigador es justamente buscar aquello que todavía permanece vivo en las comunidades y que muchas veces no aparece en los manuales.
Tapia contó experiencias en distintos puntos del país donde encontró danzas y formas musicales transmitidas de generación en generación, practicadas por personas comunes y no necesariamente por bailarines profesionales.
Para él, allí existe un patrimonio enorme.
Porque una tradición no necesariamente está escrita.
A veces está en la memoria de una persona mayor, en la forma particular de tocar una caja, en un movimiento que se aprendió mirando a otro en una fiesta o en una danza que solamente se conoce en una pequeña comunidad.
“Hay que hablar con los viejos, hay que recopilar en cada región cosas”, sostuvo.
Eldorado y la tarea de sembrar identidad en los jóvenes
En ese contexto, Tapia destacó especialmente iniciativas como el Pericón de Eldorado y el proyecto de recuperación y transmisión del chotis, entendiendo que son herramientas que permiten acercar a las nuevas generaciones a sus raíces.
La propuesta, explicó, no apunta solamente a formar bailarines profesionales.
Se trata de sembrar conocimiento.
Que un chico conozca una danza, una música, un instrumento o una tradición significa dejarle una herramienta para comprender de dónde viene.
Y en ese sentido, Eldorado aparece como un espacio donde la cultura puede seguir creciendo desde la comunidad.

Una visita que continuará con formación
Durante su estadía en la ciudad, Alejandro Tapia desarrollará diferentes capacitaciones destinadas a compañías de danza, bailarines, docentes y estudiantes.
También está previsto un taller organizado por la Municipalidad para estudiantes secundarios, con cupos limitados, destinado a brindar herramientas según las edades y niveles de formación.
La coordinación de estas actividades está a cargo de Mónica Esterche, quien también acompañó la visita a Multimedios Génesis y destacó la importancia de contar en Eldorado con un maestro de esta trayectoria y con una mirada diferente sobre la formación artística. Recordó además su propio recorrido dentro de la danza, iniciado desde niña, y reivindicó el escenario como un espacio mágico, pero también la posibilidad de bailar en los ámbitos cotidianos, incluso junto a sus propias hijas.
“La danza es una forma de arte que nos abre puertas”, expresó.
Una semilla que vuelve a la tierra colorada
La visita de Alejandro Tapia deja mucho más que una serie de talleres.
Deja una conversación necesaria sobre quiénes somos, qué expresiones culturales queremos conservar y qué lugar queremos darles a nuestras tradiciones en una sociedad cada vez más globalizada.
Su regreso a Eldorado, motivado por aquel Pericón de 2023, demuestra también que la cultura puede generar vínculos que permanecen en el tiempo.
Y quizás allí esté el verdadero valor de estos encuentros: un maestro que llega dispuesto a enseñar, pero también a aprender; una comunidad que recibe, comparte y transmite; y una tradición que sigue viva cada vez que un joven se anima a bailar, cantar o descubrir algo que pertenece a su propia historia.
Porque, como planteó Tapia, cuando se comparte el conocimiento, todos ganan.
Y, sobre todo, gana el folclore.
Multimedios Génesis