
Más de 5.000 personas fueron identificadas durante la primera semana del operativo internacional de blindaje de fronteras
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La Policía de Misiones y fuerzas de Brasil y Paraguay coordinan controles terrestres, fluviales y aéreos contra el delito transnacional, combinando despliegue territorial, tecnología, drones e intercambio permanente de información. En los primeros días detectaron 30 vehículos con pedidos judiciales o irregularidades y 47 ingresos irregulares sometidos a verificaciones cruzadas.

En cinco días de controles simultáneos entre los tres países, más de 5.000 personas fueron identificadas y 30 motocicletas, automóviles y camionetas terminaron secuestrados o retenidos por registrar pedidos judiciales o anomalías bajo investigación.
El balance preliminar incluye además 47 personas detectadas tras ingresar irregularmente a alguno de los países. Sus identidades fueron cruzadas mediante sistemas de consulta para establecer posibles pedidos de captura, restricciones u otros requerimientos judiciales.



En Misiones, más de 500 policías permanecen desplegados en Eldorado, Puerto Iguazú, San Vicente, Bernardo de Irigoyen y San Pedro, junto a Gendarmería Nacional y otras fuerzas federales. Los controles abarcan rutas, accesos, caminos rurales y sectores costeros, con drones que realizan barridos aéreos sobre puntos estratégicos y permiten orientar las patrullas hacia caminos y zonas de cruce.
La clave es conectar territorio, tecnología e información. Una patente, una identidad o un movimiento detectado en un país puede activar controles y alertas del otro lado de la frontera. A su vez, cada secuestro puede aportar información para reconstruir de dónde salió una carga, por dónde cruzó, dónde se acopia y quién la recibe.



La coordinación ya produjo resultados. En Foz do Iguaçu, fuerzas brasileñas siguieron embarcaciones procedentes de Paraguay y localizaron depósitos, vehículos, cigarrillos y marihuana. En una intervención detuvieron a cinco personas e incautaron unos 200 kilos de cannabis.
En Paraguay, dos brasileños que ingresaron irregularmente fueron identificados y, tras cruzar sus datos con Brasil, se estableció que eran requeridos por la Justicia. Ambos fueron expulsados y entregados a las autoridades brasileñas.

El objetivo común es cerrar espacios al delito para que atravesar una frontera no permita quedar fuera del alcance de las fuerzas de seguridad.