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Remediar: Misiones deberá invertir hasta $1.200 millones mensuales extra para reemplazar los medicamentos esenciales que Nación deja de enviar a las provincias

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Remediar: Misiones deberá invertir hasta $1.200 millones mensuales extra para reemplazar los medicamentos esenciales que Nación deja de enviar a las provincias

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En el actual esquema de profundos recortes a la salud, por parte del gobierno nacional, Misiones deberá sumar una inversión estimada entre 1.000 y 1.200 millones de pesos mensuales para sostener la provisión de medicamentos esenciales que hasta ahora llegaban mediante el programa Remediar. Según explicó Carlos Báez, subsecretario de Apoyo y Logística del Ministerio de Salud Pública provincial, Nación comunicó que después de agosto y septiembre dejaría de enviar la canasta de fármacos que abastecía al primer nivel de atención.

Báez explicó que Remediar fue creado tras la crisis de 2001 para facilitar el acceso gratuito a medicamentos esenciales de las personas que se atienden en el sistema público. La propia información oficial de Nación define al programa como una política destinada a distribuir medicamentos directamente en los Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS), con tratamientos para hipertensión, diabetes, enfermedades respiratorias, infecciones y otras patologías frecuentes.

El funcionario, subsecretario de Apoyo y Logística de la cartera sanitaria misionera, señaló que la provisión nacional ya venía disminuyendo progresivamente.

“Primero se fueron espaciando en el tiempo, luego bajando en la cantidad y, a partir de marzo de este año, comunicaron que luego de agosto, septiembre, no van a mandar más”, sostuvo Báez. Ante la consulta sobre qué medicamentos quedarían afectados, respondió: “Todos. O sea, el 100%”.

El presupuesto del Remediar para este 2026 ya había caído un 72% respecto de 2023 y los tratamientos entregados habían descendido de 37,1 millones en 2022 a 14,1 millones en 2025.

Una compra provincial para sostener los tratamientos

Ante ese escenario, Misiones decidió incorporar a sus propias compras los medicamentos que hasta ahora eran cubiertos, total o parcialmente, por Nación. “Es una cuestión de política de Estado. Nosotros sabemos que no le podemos decir que no a la gente, así que tenemos que buscar las posibilidades de resolver su problema”, afirmó Báez.

El Ministerio elaboró un listado tomando como referencia los medicamentos recibidos y el volumen habitual de consumo. Entre los productos que la Provincia deberá garantizar aparecen amlodipina, losartán combinado con amlodipina, atenolol, bisoprolol, carvedilol, enalapril, furosemida e hidroclorotiazida, utilizados principalmente en patologías cardiovasculares e hipertensión.

También figuran medicamentos para diabetes y trastornos metabólicos, como metformina y gliclazida; antibióticos como amoxicilina, amoxicilina con ácido clavulánico, azitromicina, cefalexina, ceftriaxona, ciprofloxacina, claritromicina, clindamicina, metronidazol, norfloxacina, penicilina G benzatínica y sulfametoxazol con trimetoprima.

La nómina incluye además budesonida, budesonida con formoterol y salbutamol para patologías respiratorias; levotiroxina, para tratamientos tiroideos; simvastatina y fenofibrato; hierro y ácido fólico; ibuprofeno y paracetamol; omeprazol; sales de rehidratación oral; vitamina D; loratadina y distintos medicamentos de uso pediátrico.

Báez precisó que el cálculo realizado con valores de mediados de año ya ubicaba la compra entre $1.000 millones y $1.200 millones mensuales, pero advirtió que ese número puede aumentar. “El valor que teníamos en junio ya en este momento no es”, señaló, y explicó que parte de las drogas o insumos utilizados en la fabricación de medicamentos depende de componentes importados y, por lo tanto, del valor del dólar.

El 60% de los misioneros, sin cobertura social

El impacto potencial es amplio porque, según estimó Báez, aproximadamente el 60% de la población de Misiones no cuenta actualmente con cobertura de una obra social o prepaga. Es el universo que depende en mayor medida de la red pública para acceder tanto a la consulta como al tratamiento.

“Estamos hablando de gente con pocos o ningún recurso, pero sin cobertura social”, explicó. El esquema de Remediar permitía que una persona acudiera a un CAPS o a un hospital de Nivel I, fuera atendida y, con la correspondiente indicación médica, retirara allí mismo el medicamento necesario. “Consulta, medicamento y tratamiento completo”, resumió.

El funcionario sostuvo que garantizar esa provisión forma parte de la estrategia de atención primaria porque permite controlar enfermedades antes de que produzcan complicaciones de mayor gravedad. Utilizó como ejemplo la hipertensión: mantener disponible la medicación reduce la posibilidad de que un paciente descompensado termine requiriendo una internación de mayor complejidad.

“No es un gasto, sino una inversión. Trabajar con medicamentos antihipertensivos permite que esa hipertensión sea controlada y que no nos lleguen a internación y tengamos un gasto mayor”, explicó.

Más pacientes recurren al sistema público

Báez vinculó además el incremento del esfuerzo financiero provincial con una mayor demanda de la red pública. Aseguró que personas que anteriormente compraban los medicamentos por su cuenta o podían afrontar los copagos de una cobertura ahora recurren al Estado ante la imposibilidad de sostener esos costos.

El subsecretario señaló que la situación de Remediar representa solamente una parte de las dificultades que, según la cartera provincial, afronta Misiones por la disminución de aportes nacionales. Mencionó recortes en salud sexual y reproductiva y afirmó que la Provincia también tuvo que asumir la adquisición de leche destinada a hijos de madres con VIH. Esa compra, aclaró, no forma parte de los hasta $1.200 millones mensuales calculados para reemplazar los medicamentos de Remediar.

En ese contexto, Báez advirtió que la capacidad financiera provincial no es ilimitada. “Hay un montón de programas que están dejando de aportar lo que aportaba Nación y la Provincia tiene que hacerse cargo”, afirmó. Sobre el impacto sanitario del proceso, consideró que la reducción de la prevención y de los tratamientos en el primer nivel puede traducirse posteriormente en enfermedades más complejas y mayores costos para el propio sistema sanitario. (Misiones Online)

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