
Dr. Gerardo Vetter | Mirar el pasado, comprender el presente y proyectarse hacia el futuro
En diálogo con Multimedios Génesis, el psicólogo Dr. Gerardo Vetter reflexionó sobre la importancia de revisar la propia historia, elaborar las experiencias del pasado y aprender de ellas para poder posicionarse de una manera más saludable frente al presente y al futuro.
En el marco del 107° aniversario de Eldorado, el profesional propuso trasladar la mirada sobre la historia de la ciudad hacia las historias personales y familiares, poniendo el foco en las emociones, los vínculos, los conflictos y las experiencias que también forman parte de la vida de cada persona.
La memoria como herramienta para proyectarse
Vetter explicó que mantener una “memoria viva” permite comprender el presente y proyectarse hacia el futuro. Para el profesional, resulta importante poder elaborar las experiencias vividas, tanto las positivas como aquellas que dejaron dolor, tristeza, conflictos o dificultades.
“La memoria viva te ubica en el presente y te permite proyectarte mejor para el futuro”, sostuvo.
En este sentido, señaló que cuando determinadas experiencias quedan sin elaborar, pueden continuar manifestándose en el presente y dificultar la manera en que una persona enfrenta lo que viene.
Por eso, consideró necesario reconocer el pasado con sus alegrías, tristezas, dolores y momentos difíciles, pero sin quedar atrapado en ellos.
La historia familiar también tiene emociones
A partir de la historia de los pioneros de Eldorado, Vetter planteó que muchas veces la mirada sobre quienes fundaron y desarrollaron la ciudad se concentra en el trabajo, el esfuerzo y el sacrificio.
Sin embargo, sostuvo que detrás de esas historias también existieron personas atravesadas por emociones, separaciones, incertidumbres, vínculos y decisiones difíciles.
“Tenemos que hablar de eso también, no solo mirar al vecino y a la vecina, mirar un poco nuestra historia y las emociones, los afectos y los sentimientos”, expresó.
En esa línea, propuso recuperar aquello positivo de las generaciones anteriores y, al mismo tiempo, reconocer aquellas experiencias o conductas que ya no resulta necesario repetir.
El trabajo debe estar al servicio de la vida
Otro de los ejes abordados fue la relación entre el trabajo y la vida personal. Vetter destacó que trabajar es fundamental para el equilibrio y el desarrollo, pero advirtió sobre el riesgo de convertirlo en el centro absoluto de la existencia.
“El trabajo es importante, el trabajo es fundamental, el trabajo hace al equilibrio, pero el trabajo es el servicio de la vida”, afirmó.
El profesional explicó que cuando el trabajo, el dinero o las obligaciones ocupan todo el espacio pueden aparecer conflictos en las relaciones familiares y de pareja.
Por eso, planteó la necesidad de “dimensionar y redimensionar” cada aspecto de la vida y preguntarse si aquello que se hace realmente está contribuyendo al bienestar y a la convivencia.
Compararse con los demás
Vetter también se refirió a la tendencia a comparar la propia vida con la de otras personas. Explicó que mirar permanentemente lo que tiene o consigue el otro puede generar sentimientos como la soberbia, una falsa sensación de superioridad o, por el contrario, la envidia y la sensación de inferioridad.
“Mirar lo propio, lo mucho, lo poco, agradeciendo”, señaló.

Para el profesional, poner el foco en la propia historia y valorar aquello que se tiene permite evitar comparaciones que pueden afectar el bienestar emocional.
El poder, el dinero y la sexualidad
Durante la entrevista, Vetter retomó además tres aspectos que considera importantes dentro de la conducta humana: el poder, el dinero y la sexualidad.
Explicó que ninguno de estos elementos es negativo por sí mismo, pero que pueden generar dificultades cuando son utilizados de manera desordenada o dejan de estar vinculados con la vida y el bienestar.
“El poder, la plata, la sexualidad, son cosas buenas. Ahora, mal manejadas, te van a dar mucho dolor de cabeza”, sostuvo.
En ese sentido, planteó que estos aspectos deberían estar orientados hacia la convivencia, los vínculos y una vida equilibrada.
Adolescencia, identidad y acompañamiento familiar
Otro de los temas abordados fue la adolescencia y la necesidad de que las familias acompañen el proceso de construcción de identidad de los jóvenes.
Vetter explicó que durante esta etapa aparece un impulso natural hacia la independencia y la autodeterminación. Los adolescentes comienzan a buscar su propio perfil, sus códigos, sus grupos de pertenencia y nuevas formas de relacionarse.
“Es importante que después de ser adulto tenga su propia determinación, su propia elección de pareja, su trabajo, su modo de ganar el sustento”, explicó.
En este proceso, sostuvo que las familias deben encontrar un equilibrio entre establecer límites y acompañar desde el diálogo, la escucha y la comprensión.
Escuchar y acompañar durante la adolescencia
Para Vetter, la adolescencia no debería ser abordada únicamente desde el control o la imposición de normas.
“Cuando entra en la adolescencia tiene que ser más un acompañamiento, tiene que ser más el diálogo”, afirmó.
El profesional consideró importante que madres y padres puedan escuchar a sus hijos, comprender que atraviesan una etapa diferente y aceptar que las nuevas generaciones viven circunstancias distintas a las que atravesaron sus propios padres.
En ese sentido, remarcó que también los adultos necesitan aprender a acompañar estos cambios y construir nuevas formas de comunicación.
La importancia de los vínculos
Finalmente, Vetter destacó el valor de la convivencia y de los vínculos como parte del proceso de crecimiento personal.
Consideró que las personas necesitan de otros para superar dificultades, aprender, desarrollarse y construir herramientas que permitan afrontar los desafíos de la vida.
“Para humanizarnos, para hacernos cada vez más humanos, qué importante convivir y estar”, expresó.
A partir de la reflexión sobre la historia de Eldorado y sus pioneros, el profesional invitó a trasladar esa mirada hacia las propias historias: reconocer de dónde venimos, elaborar aquello que nos marcó, rescatar lo que nos hizo crecer y dejar atrás aquello que ya no contribuye a la vida.
En definitiva, para Vetter, mirar el pasado no significa quedarse en él, sino comprenderlo para poder vivir el presente con mayor conciencia y proyectarse hacia el futuro.
Escucha la entrevista completa:
Multimedios Génesis Eldorado |Red de Medios Misiones