
Investigan los saberes ancestrales de las comunidades guaraníes y advierte sobre el riesgo de perder prácticas tradicionales: “La pérdida del territorio pone en riesgo esos conocimientos”
La investigadora Rossana Lezcano, docente y vinculada a la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), desarrolla un trabajo orientado al conocimiento ecológico tradicional de las comunidades mbya guaraníes, con especial atención a sus saberes sobre la flora, la fauna y los usos medicinales de las plantas.
Desde Paraguay, llegó a Misiones y comenzó a trabajar con comunidades indígenas, entre ellas la aldea Ysyry, en la localidad de Mado. Con el tiempo, fortaleció ese vínculo a través de proyectos académicos, educativos y comunitarios, en articulación con distintas instituciones y organizaciones.
En diálogo con Multimedios Génesis, Rossana explicó que sus investigaciones permiten reconocer la continuidad de muchos conocimientos ancestrales, pero también advierten sobre las dificultades que enfrentan las comunidades para sostener determinadas prácticas debido a la pérdida de territorio y la fragmentación de los bosques.
Una trayectoria vinculada con las comunidades mbya guaraníes
Rossana es profesora en Biología y cuenta con formación en lengua y cultura guaraní, adquirida en Paraguay, donde esta lengua también forma parte de su historia personal y familiar. Al llegar a Misiones, comenzó a trabajar con comunidades indígenas y posteriormente profundizó ese vínculo desde el ámbito académico, mediante proyectos de la Facultad de Ciencias Forestales.
Actualmente, participa en iniciativas de desarrollo comunitario, promoción de la lengua mbya guaraní y educación intercultural. También integra la Fundación Ma'era y desarrolla tareas de investigación vinculadas con el Instituto de Biología Subtropical, en el nodo Iguazú.
La investigadora destacó que el trabajo con las comunidades se construye a partir de relaciones de confianza, colaboración y aprendizaje mutuo, en las que los integrantes de los pueblos originarios tienen un papel fundamental en la producción y transmisión del conocimiento.
La pérdida de territorio amenaza la continuidad de los saberes ancestrales
Uno de los principales ejes de su investigación es el conocimiento ecológico tradicional de las comunidades mbya guaraníes, es decir, los saberes acumulados y transmitidos a lo largo de generaciones sobre la naturaleza y la relación con el entorno.
A partir de la revisión de publicaciones científicas y del trabajo de campo en Misiones, mediante entrevistas, mapeos participativos y recorridas etnobotánicas, Rossana identificó una importante continuidad entre los conocimientos documentados históricamente y aquellos que se mantienen en la actualidad.
Según explicó, durante la investigación relevó conocimientos sobre más de 300 especies de plantas y animales, junto con sus usos, recetas y significados culturales. Sin embargo, advirtió que el principal problema no es necesariamente la desaparición inmediata de esos conocimientos, sino la dificultad creciente para ponerlos en práctica.
“La problemática es el arrinconamiento, la pérdida de territorio, la fragmentación del paisaje y el cambio de uso del suelo”, señaló.
La investigadora explicó que muchos saberes están estrechamente relacionados con la posibilidad de acceder al monte y a los recursos naturales. La flora, la fauna y los espacios naturales también forman parte de una concepción del mundo en la que intervienen dimensiones espirituales, rituales y simbólicas.
En ese sentido, sostuvo que, aunque los conocimientos continúan transmitiéndose principalmente mediante la oralidad, la pérdida de los espacios donde se desarrollaban esas prácticas puede generar un proceso de erosión cultural.
La fragmentación del monte modifica la vida cotidiana de las comunidades
Durante la entrevista, Lezcano mencionó las dificultades que enfrentan algunas comunidades para acceder a plantas y otros recursos utilizados tradicionalmente. Como ejemplo, contó que integrantes de una comunidad cercana a zonas urbanas, rutas y áreas destinadas a actividades forestales deben recorrer más de cinco kilómetros para conseguir tacuapí, una planta utilizada en la elaboración de artesanías.
También señaló que algunas especies medicinales ya no se encuentran con facilidad en determinados territorios, por lo que deben conseguirlas en otras comunidades.
Estas limitaciones repercuten especialmente en las nuevas generaciones, que aprenden buena parte de los conocimientos ancestrales mediante la observación y la práctica junto a sus mayores.
“Si se siguen fragmentando los bosques, si ellos van perdiendo su territorio cada vez más, hay un riesgo de erosión de esos saberes”, advirtió.
Rossana aclaró que las comunidades también incorporan herramientas y elementos de la sociedad actual, pero que esas adaptaciones no implican necesariamente una pérdida cultural. El riesgo más importante aparece cuando las transformaciones del paisaje impiden mantener la relación cotidiana con la naturaleza.
Un libro de plantas medicinales elaborado junto a la comunidad
Otro de los proyectos destacados por la investigadora fue la elaboración de un libro sobre plantas medicinales, desarrollado junto a integrantes de la comunidad mbya guaraní, entre ellos Dalmacio Ramos.
La iniciativa surgió de una preocupación expresada por la propia comunidad: fortalecer la transmisión de los conocimientos tradicionales sobre herbolaria, especialmente entre los jóvenes, mediante materiales educativos que pudieran utilizarse en la escuela.

Rossana explicó que el trabajo se realizó bajo la metodología de investigación-acción participativa, con la intervención conjunta de referentes comunitarios, estudiantes, docentes e investigadores de distintas disciplinas e instituciones.
La publicación se construyó a partir de entrevistas en lengua mbya guaraní, en las que los integrantes de la comunidad compartieron información sobre las plantas, sus usos, las recetas y los significados culturales asociados.
Uno de los aspectos más importantes fue la elaboración de una edición completamente bilingüe, en mbya guaraní y español, para que los conocimientos pudieran conservarse en la lengua propia de la comunidad y, al mismo tiempo, llegar a otros públicos.
El proceso también requirió desarrollar términos y formas de traducción para conceptos científicos que no tenían una equivalencia directa en la lengua indígena. Para ello, se trabajó con integrantes de la comunidad e incluso se realizaron consultas al Consejo de Ancianos para encontrar expresiones que transmitieran adecuadamente los significados.
La experiencia permitió construir una publicación que no solo reúne conocimientos ancestrales, sino que también refleja el trabajo colaborativo entre la comunidad y el ámbito científico.
Preservar la cultura es también proteger otras formas de comprender el mundo
Al referirse a la importancia de mantener vivos estos conocimientos, Rosana destacó que cada cultura aporta una manera particular de interpretar la naturaleza, organizar la vida comunitaria y comprender los problemas ambientales.
“Es otra forma de mirar el mundo, otra forma de concebir, por ejemplo, la naturaleza”, expresó.
Para la investigadora, preservar las lenguas y las tradiciones de los pueblos originarios representa una riqueza para toda la sociedad, porque permite abordar cuestiones como la conservación de la biodiversidad desde perspectivas diferentes.
En ese marco, consideró que el cuidado de los territorios naturales resulta inseparable de la continuidad cultural de las comunidades mbya guaraníes, cuyos conocimientos se construyeron a partir de una relación histórica con el monte.
Su trabajo busca contribuir a que esos saberes sean reconocidos, documentados y transmitidos a las nuevas generaciones, sin perder de vista que su preservación también depende de garantizar las condiciones territoriales que permiten mantenerlos vivos.
Escucha la entrevista completa:
Multimedios Génesis Eldorado | Red de Medios Misiones