
Dr. Gerardo Vetter | Ansiedad, miedos y emociones: cómo afrontar las tormentas de la vida sin quedar paralizados
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En diálogo con Multimedios Génesis, el psicólogo Dr. Gerardo Vetter reflexionó sobre la ansiedad, los miedos y los procesos emocionales que pueden afectar la vida cotidiana. Durante la entrevista, abordó las preocupaciones vinculadas con el futuro, el peso de las experiencias pasadas y la importancia de aprender a gestionar las emociones para afrontar las dificultades sin quedar bloqueados.
A lo largo de la conversación, el profesional también explicó cómo los pensamientos negativos pueden influir en la conducta, qué herramientas ofrece la psicología para atravesar momentos de angustia y de qué manera acompañar a una persona que experimenta una crisis de ansiedad o un ataque de pánico.

Además, puso el foco en la crianza, la convivencia familiar y la necesidad de aprender a resolver los conflictos mediante el diálogo, la empatía y la búsqueda de soluciones compartidas.
Que el miedo no paralice y que la ansiedad no bloquee
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue la manera en que las preocupaciones por el futuro y las experiencias dolorosas del pasado pueden interferir en el presente. Vetter explicó que las responsabilidades económicas, los problemas de pareja, las situaciones familiares y las exigencias laborales forman parte de la vida, pero advirtió que las emociones no deben convertirse en un obstáculo para afrontarlas.
“Que el miedo no te paralice y que la ansiedad no te bloquee,", expresó.
El psicólogo señaló que los sentimientos vinculados con el pasado, como la culpa, los rencores y los resentimientos, pueden resultar paralizantes, mientras que la ansiedad suele estar relacionada con aquello que todavía no ocurrió y con la incertidumbre sobre el futuro.
En ese sentido, sostuvo que es importante despejar el presente, en la medida de lo posible, de las cargas emocionales del pasado y de las preocupaciones anticipadas. Para ello, destacó que la psicología ofrece elementos, herramientas y recursos que permiten trabajar estos procesos.

También advirtió que el ritmo de la vida cotidiana puede llevar a las personas a acumular tensiones, afectar el descanso y generar malestar emocional cuando no encuentran espacios para procesar lo que están viviendo.
La ansiedad y las herramientas para atravesar los momentos difíciles
Durante la conversación, Vetter explicó que no todas las manifestaciones de ansiedad tienen la misma duración ni responden a las mismas circunstancias. Algunas pueden estar relacionadas con situaciones transitorias, mientras que otras se prolongan en el tiempo y requieren un abordaje profesional.
El especialista destacó la importancia de reconocer que los momentos difíciles no necesariamente serán permanentes y que una crisis puede formar parte de un proceso que eventualmente se supera.
“Cuanto está más oscura la noche, estás más cerca al amanecer”, expresó, al referirse a la necesidad de conservar una perspectiva esperanzadora frente a las dificultades.
Asimismo, diferenció la ansiedad sostenida de las crisis de pánico, que pueden provocar una sensación de angustia muy intensa, acompañada de manifestaciones físicas y del temor de que algo grave esté ocurriendo. En estos casos, señaló que existen ejercicios específicos de respiración y herramientas que se trabajan en el consultorio para ayudar a atravesar los momentos agudos, además de la importancia de realizar una consulta profesional para recibir una evaluación y un tratamiento adecuados.
Los pensamientos negativos y su influencia en la vida cotidiana
Otro de los temas abordados fue la tendencia de algunas personas a enfrentar las distintas situaciones con la expectativa de que todo saldrá mal.
A partir de la consulta de una oyente que manifestó tener pensamientos constantes de derrota antes de salir de su casa, Vetter explicó que estas ideas pueden estar relacionadas con experiencias anteriores, mandatos recibidos durante la infancia o situaciones que dejaron una huella emocional.
El profesional señaló que frases negativas repetidas durante el crecimiento, como hacerle creer a un niño que no sirve para nada o que todo lo que emprenda le saldrá mal, pueden convertirse en creencias que condicionen su manera de actuar cuando llega a la adultez.
“Hay que tener conciencia de que estos son pensamientos y que a veces el pensamiento puede jugarte en contra”, sostuvo.

En esa línea, explicó que los pensamientos influyen en la predisposición emocional y en las respuestas del sistema nervioso. Una persona que anticipa constantemente resultados negativos puede enfrentar las situaciones con mayor tensión, estrés y ansiedad.
También relacionó este mecanismo con la llamada profecía autocumplida, cuando alguien interpreta cada dificultad como una confirmación de que todo le sale mal, reforzando así sus expectativas negativas. Frente a esto, destacó la importancia de identificar esos pensamientos, reconocer que no necesariamente representan la realidad y trabajar para desarrollar una mirada más constructiva.
La crianza y la importancia de transmitir esperanza
Vetter también puso el foco en la influencia del entorno familiar durante el desarrollo emocional de los niños. Explicó que los conflictos de los adultos pueden generar preocupación e inseguridad en los más pequeños, especialmente cuando crecen en un ambiente marcado por discusiones, tensiones o temores constantes.
En ese sentido, sostuvo que es importante transmitir serenidad, confianza y esperanza, incluso cuando la familia atraviesa dificultades económicas o situaciones complejas.
Como ejemplo, planteó que, ante la imposibilidad de comprar algo que un hijo desea, los adultos pueden explicar la situación con tranquilidad y mostrar que existen posibilidades de resolverla más adelante, en lugar de convertir el problema en una catástrofe.
El psicólogo remarcó que los niños no aprenden únicamente a través de lo que se les enseña verbalmente, sino también observando cómo sus padres resuelven los conflictos y afrontan las dificultades. Por eso, consideró fundamental que los adultos puedan mostrarles que, aun cuando existen diferencias y problemas, es posible dialogar, buscar acuerdos y salir adelante.
Cómo acompañar a una persona durante una crisis de angustia
Otro de los ejes de la entrevista estuvo relacionado con el rol de las personas cercanas a quienes atraviesan ataques de pánico o crisis de ansiedad.
Vetter explicó que, en esos momentos, lo primero es respetar el sufrimiento del otro y evitar minimizar lo que está sintiendo. Advirtió que expresiones como “no tenés nada”, “poné voluntad” o “no te hagas” pueden aumentar la sensación de incomprensión y desamparo.
“En primer lugar, tomar en serio lo que le pasa al otro. Estar calmo, estar tranquilo”, recomendó.

El profesional destacó que los gestos de afecto y la presencia pueden ser fundamentales para brindar contención durante una crisis. “Una mano, un abrazo, acariciar a la persona, abrazar a la persona, tiene mejor resultado que hacerle una prédica y bajarle todo un sermón”, señaló.
Asimismo, sostuvo que acompañar implica permanecer cerca sin juzgar, retar ni desesperarse. También invitó a reflexionar sobre el propio comportamiento, ya que en determinadas circunstancias una persona cercana puede haber contribuido a desencadenar el malestar.
En ese sentido, destacó que saber estar al lado de alguien que atraviesa un momento difícil es una forma importante de acompañamiento.
La vulnerabilidad y los conflictos de la vida cotidiana
Durante la conversación, el psicólogo también reflexionó sobre los temores que genera un mundo cada vez más dinámico, atravesado por los avances tecnológicos, la inteligencia artificial, la incertidumbre económica y los cambios sociales.
Frente a estas preocupaciones, planteó que es necesario reconocer la propia vulnerabilidad y comprender que las personas no pueden controlar todas las circunstancias que las rodean. Sin embargo, advirtió que dejarse vencer por el miedo y la angustia puede generar todavía más dificultades. Por eso, propuso concentrar los esfuerzos en aquello que sí está al alcance de cada uno y buscar maneras concretas de afrontar los problemas.
En el ámbito de las relaciones personales, señaló que muchas discusiones se prolongan porque los involucrados están más preocupados por demostrar quién tiene razón que por encontrar una solución.
“Lo importante es resolver el problema y no pelear con el otro a ver quién tiene razón”, expresó.
En esa línea, invitó a desarrollar una actitud más humilde, reconocer que uno también puede equivocarse y estar dispuesto a modificar aquello que sea necesario para alcanzar un objetivo compartido.
Resolver los conflictos y construir un entorno familiar saludable
Vetter también destacó que la manera en que los adultos resuelven sus diferencias tiene una influencia directa en el aprendizaje emocional de los hijos. Explicó que los niños incorporan los comportamientos que observan en sus hogares y que crecer en un ambiente de enfrentamientos permanentes puede afectar su manera de relacionarse con los demás.
Por el contrario, cuando los padres logran dialogar, reconocer sus diferencias y buscar soluciones en conjunto, transmiten herramientas que los hijos podrán incorporar para afrontar sus propios conflictos.
El profesional remarcó que, especialmente cuando existen hijos en común, es necesario priorizar el bienestar familiar por encima de las disputas personales y evitar convertir cada diferencia en una competencia.
La entrevista dejó como mensaje central la importancia de aprender a gestionar las emociones para atravesar las dificultades de la vida. Reconocer los pensamientos negativos, trabajar la ansiedad, acompañar sin juzgar y resolver los conflictos mediante el diálogo son herramientas fundamentales para construir relaciones más saludables y afrontar las distintas tormentas sin permitir que el miedo nos paralice.
Escucha la entrevista completa:
Multimedios Génesis Eldorado | Red de Medios Misiones