
La situación económica sigue siendo la principal preocupación de las familias misioneras. La pérdida de poder adquisitivo, las dificultades del comercio, el encarecimiento de los servicios y la reducción de recursos nacionales conforman un escenario que exige respuestas concretas. En ese contexto, Hugo Passalacqua desarrolló una semana de gestión concentrada en sostener prestaciones esenciales, acompañar los ingresos de los trabajadores y generar herramientas para aliviar el presupuesto de los hogares.
Una de las decisiones más importantes estuvo vinculada con la salud pública. La interrupción de los envíos nacionales del programa Remediar obliga a Misiones a destinar entre 1.000 y 1.200 millones de pesos mensuales de sus propios recursos para garantizar medicamentos esenciales. Se trata de tratamientos destinados a pacientes con diabetes, enfermedades cardiovasculares, afecciones respiratorias y otras patologías que requieren atención permanente.
La situación adquiere mayor gravedad porque aproximadamente el 60% de los misioneros depende del sistema público de salud, cuya demanda continúa creciendo por las dificultades de numerosas familias para sostener una cobertura médica privada. La ausencia de financiamiento nacional representa una presión adicional sobre las cuentas provinciales y obliga a reorganizar prioridades presupuestarias para evitar que la reducción de recursos termine afectando a los pacientes.
Passalacqua abordó el problema durante el Congreso Nacional de Obras Sociales Provinciales realizado en Puerto Iguazú, donde expresó una definición que sintetiza el criterio adoptado por su administración: “Uno puede reclamar, pero la gente se tiene que curar. Hay que ajustar por otros lados y dedicarnos a la salud, que está en el tope de la agenda”.
La decisión provincial no elimina la responsabilidad de la Nación sobre los programas que dejó de financiar, pero permite sostener la provisión de medicamentos mientras continúan los reclamos. Los medicamentos deben llegar a los centros de salud porque detrás de cada tratamiento hay una persona que necesita respuestas y no puede esperar a que se resuelvan las diferencias presupuestarias entre gobiernos.
Otro frente de gestión estuvo relacionado con los salarios. El sábado los empleados públicos provinciales cobraron sus haberes con el primer tramo del incremento anunciado por el gobernador, financiado con recursos propios y con una segunda actualización prevista para noviembre. La particularidad del esquema es que los aumentos se calculan sobre el haber neto, buscando que la mejora acordada llegue directamente al bolsillo de los trabajadores.
En un escenario de inflación persistente y consumo debilitado, cualquier recuperación salarial representa un alivio para las familias y contribuye a sostener la actividad de los comercios. Los incrementos no resuelven por completo las dificultades económicas, pero constituyen una respuesta presupuestaria concreta en momentos en que numerosas jurisdicciones enfrentan restricciones para mejorar las remuneraciones.
Sin embargo, una de las noticias de mayor impacto para la economía familiar llegó con la ampliación de los subsidios eléctricos para las zonas cálidas, conseguida mediante las gestiones de Passalacqua junto con los gobernadores del Norte Grande. La modificación permitirá que aproximadamente el 70% de las familias misioneras tenga una mayor cobertura del subsidio nacional y, en consecuencia, pueda pagar menos por la electricidad durante los meses de mayor consumo.
El beneficio tiene una importancia especial para Misiones, donde las altas temperaturas obligan a utilizar ventiladores, aires acondicionados y otros equipos de refrigeración durante buena parte del año. Para miles de familias, la llegada del verano significa también la preocupación por el aumento de las facturas de luz. Hasta ahora, los límites de consumo subsidiado no contemplaban suficientemente esa realidad climática, por lo que una parte importante de la energía utilizada en los hogares terminaba pagando tarifas más elevadas.
Con el nuevo esquema, durante los meses de mayor demanda el consumo alcanzado por el subsidio podrá llegar a 500 kilovatios hora mensuales, mientras que en el período de temperaturas más bajas el límite será de 300. Esto significa que una mayor cantidad de electricidad quedará comprendida dentro de la tarifa subsidiada y que los hogares beneficiarios podrán reducir el costo de sus facturas respecto de lo que pagarían con los límites anteriores.
En términos sencillos, la gente podrá pagar menos de luz justamente en la época del año en que más electricidad necesita consumir. Representa un ahorro concreto para miles de hogares, especialmente para familias que deben administrar ingresos ajustados y que durante el verano enfrentan gastos eléctricos considerablemente mayores.
La importancia de esta decisión también está vinculada con el reconocimiento de una realidad regional. No es lo mismo consumir electricidad en una provincia de clima templado que hacerlo en Misiones, donde las temperaturas elevadas y la humedad convierten la refrigeración de las viviendas en una necesidad cotidiana.
Las respuestas económicas también alcanzaron al comercio. El Gobierno provincial acompañó la presentación de los Black Friday que se desarrollarán en Apóstoles, San Pedro y Jardín América, con promociones, descuentos y financiación de hasta 18 cuotas sin interés, según las condiciones de cada rubro. Las iniciativas buscan estimular las ventas, atraer consumidores y sostener la actividad de pequeños y medianos establecimientos comerciales.
La realización de estas propuestas en tres municipios muestra la importancia de extender las herramientas de promoción comercial hacia el interior. En localidades donde los negocios constituyen una fuente fundamental de empleo y movimiento económico, las jornadas de descuentos pueden generar oportunidades para establecimientos que atraviesan meses de ventas reducidas.
Estas medidas no modifican por sí solas el contexto económico nacional, pero permiten amortiguar algunas de sus consecuencias. La combinación de aumentos salariales, mayor cobertura de subsidios eléctricos, programas de financiación y sostenimiento de medicamentos esenciales apunta a distintos aspectos de un mismo problema: preservar el poder adquisitivo y garantizar servicios básicos en una etapa de recursos limitados.
El desafío provincial consiste en sostener ese esfuerzo sin comprometer el equilibrio de las cuentas públicas, administrar con prudencia y orientar las partidas disponibles hacia las necesidades más urgentes. Cada recurso destinado a cubrir una obligación que dejó de financiar la Nación reduce el margen para otras inversiones, una situación que vuelve indispensable mantener los reclamos federales y definir prioridades.
La semana pasada dejó así una agenda económica centrada en problemas cotidianos: medicamentos para quienes dependen de la salud pública, mejoras salariales para los trabajadores, facturas eléctricas potencialmente más bajas durante el verano y herramientas para acompañar al comercio. Son decisiones que no eliminan las dificultades, pero procuran ofrecer respuestas concretas.
Gobernar en tiempos difíciles exige ordenar los recursos, sostener los servicios esenciales y atender las necesidades de la población. Y cuando una medida permite que una familia pague menos de luz, que un trabajador reciba una mejora salarial o que un paciente acceda a sus medicamentos, la gestión comienza a traducirse en algo fundamental: alivio para la vida cotidiana de los misioneros.