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Una misionera desarrolló una pulsera capaz de detectar crisis epilépticas durante el sueño

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Una misionera desarrolló una pulsera capaz de detectar crisis epilépticas durante el sueño

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La misionera Lucía Giuffrida, estudiante de Ingeniería Biomédica de la Universidad Nacional de Córdoba, y su compañera Delfina Cid, desarrollaron SafePulse, un dispositivo wearable que identifica patrones de movimiento asociados a crisis epilépticas nocturnas y envía una alerta a un contacto de emergencia. El proyecto comenzó como un prototipo universitario y actualmente avanza hacia la etapa de pruebas clínicas, mientras sus creadoras buscan inversores para continuar con el desarrollo.

 

La idea surgió hace aproximadamente dos años, a partir de una problemática planteada por Ivana García, directora de la Fundación Espacio Epilepsia. Según explicó Lucía, el objetivo fue encontrar una herramienta que pudiera brindar mayor tranquilidad a las familias que conviven con la posibilidad de que una crisis ocurra durante la noche.

“Ella nos presentó un problema, nos decía que las crisis epilépticas se dan mayormente a la noche y que, las familias, sobre todo que tienen hijos chiquitos, les da miedo. Duermen con ellos, siempre inseguros, siempre con miedo a que tengan alguna crisis”, contó la estudiante nacida en Posadas.

A partir de esa situación, Lucía junto a Delfina comenzaron a trabajar en una pulsera capaz de monitorear los movimientos de la persona mientras duerme. El dispositivo está pensado específicamente para detectar crisis tónico-clónicas, que presentan patrones de movimiento característicos.

La misionera Lucía Giuffrida junto a Delfina Cid, creadoras de SafePusle.

“Decidimos hacer esta pulsera, que lo que hace es monitorear patrones relacionados con el movimiento característico de las convulsiones, que conocemos como crisis epilépticas. Cuando la persona está teniendo una crisis, el dispositivo alerta a un cuidador o a la persona que esté como contacto de emergencia”, explicó Giuffrida.

 

Cómo funciona la pulsera

El sistema analiza los movimientos registrados por sus sensores y busca determinadas características que puedan indicar que está ocurriendo una crisis. Para evitar una alerta ante cualquier movimiento, el algoritmo realiza una serie de comprobaciones antes de enviar el aviso.

“La pulsera lo que hace es detectar los movimientos. La crisis tónico-clónica, que es la que trabajamos nosotras, tiene patrones característicos y lo que hace el dispositivo es detectar esas frecuencias”, detalló Lucía, quien aclaró que luego realiza diferentes controles antes de activar la alerta.

“Si cumple con esta intensidad, puede ser una crisis; si cumple con la cantidad de movimientos repetitivos, puede ser una crisis. Hace ese chequeo dos veces y, si cumple con los patrones dos veces, alerta. Pero esto lo hace en segundos, o sea, lo hace muy rápido”, señaló.

La estudiante remarcó que SafePulse no busca anticipar una crisis, sino detectarla cuando está ocurriendo y avisar rápidamente a otra persona. “Nosotras no predecimos las crisis, sino que alertamos al momento”, sintetizó.

El desarrollo combina sensores de movimiento, un microprocesador y una aplicación para celulares, que por ahora está disponible para Android. Además, las estudiantes diseñaron la placa electrónica, la interfaz y la carcasa, que fue realizada mediante impresión 3D.

 

De un prototipo gigante a una pulsera

Los primeros pasos del proyecto fueron muy diferentes al dispositivo que tienen actualmente. Lucía recordó que comenzaron con componentes básicos y un Arduino Uno, mientras que el sistema fue evolucionando a medida que avanzaron con la tesis.

“El inicio fue muy, muy básico. Tenía un micrófono buzzer que alertaba in situ en el reloj e hicimos todo con un Arduino Uno. Era gigante el prototipo y después empezamos con la tesis a achicarlo y ver otras opciones”, relató.

Aunque actualmente cuentan con un único prototipo, las creadoras ya realizaron distintas pruebas para evaluar el funcionamiento del dispositivo. Según explicó Lucía, realizaron 30 simulaciones de ocho horas y también probaron la pulsera en personas que no tienen epilepsia para obtener información sobre su desempeño y comodidad.

“Lo dejamos al dispositivo en personas sanas, personas que no tienen epilepsia, que lo probaron y nos dieron su feedback. Lo probamos con la doctora también y el dispositivo funciona; no nos dio falsas alarmas”, aseguró.

Durante esas pruebas, el sistema registró un falso positivo, pero no ocurrió el escenario que más preocupa en este tipo de desarrollos: que se produzca una crisis simulada y el dispositivo no genere la alerta. “Hicimos 30 pruebas, ocho horas seguidas, durante tres días, y no nos alertó ni una convulsión que simulamos que no fuera alertada”, explicó.

 

El próximo desafío: probarlo con pacientes

El proyecto se encuentra ahora en una etapa de transición hacia las pruebas clínicas y las creadoras trabajan junto a la doctora Flavia Nieto. Para avanzar, necesitan fabricar más unidades que puedan ser utilizadas por pacientes y así obtener una mayor cantidad de información sobre el funcionamiento de SafePulse en situaciones reales.

“Estamos buscando inversores porque para probarlo en pacientes necesitamos hacer varios dispositivos. Nos gustaría conseguir inversores para poder hacer esa cantidad y dárselo a la gente, para hacer la etapa clínica con muchos más datos”, explicó Giuffrida.

La intención es que los futuros usuarios también puedan aportar información sobre el diseño y la experiencia de uso. “Queremos tener una buena base de datos de información y también un feedback de ellos: que nos digan qué podemos acomodar, qué podríamos agregarle, qué les gustó y qué no”, señaló.

A largo plazo, además de mejorar el tamaño del dispositivo, las estudiantes buscan que la pulsera sea cómoda y amigable para los niños. La idea es que pueda personalizarse con diferentes diseños o elementos que hagan que su uso resulte menos invasivo para quienes deben llevarla durante la noche.

Delfina Cid, oriunda de Neuquén, y Lucía Giuffrida, de Posadas.

 

“Queremos devolverles la autonomía a las personas”

Para Lucía, el objetivo de SafePulse va más allá del desarrollo tecnológico: apunta a reducir la incertidumbre que atraviesan las familias y permitir que las personas con epilepsia puedan desarrollar una vida más independiente. La estudiante destacó especialmente la situación de los niños cuyos padres sienten temor de dejarlos solos durante la noche.

“Para el futuro esperamos poder ayudar a mucha gente, poder ayudar a esos niños que quieren irse a estudiar a otros lados y los padres están preocupados por dejarlos solos y no tener nada que los avise o los alerte”, sostuvo.

En ese sentido, remarcó que uno de los principales objetivos del proyecto es aportar tranquilidad tanto a quienes tienen epilepsia como a sus familiares. “La incertidumbre y la falta de autonomía es realmente mucha y queremos poder devolverles esa autonomía a las personas y, bueno, la tranquilidad a los padres de que por lo menos están monitorizados por algo”, concluyó.

Fotos: gentileza Lucía Giuffrida.

(Misiones Online)

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